Era de suponer que ya María llegaba
La hora no la recuerdo, se que ya amanecía
El día con su luz le daba la bien venida
Era tan pequeñita, frágil y con vigor
Que sus ojitos negros
Me llenaron el corazón
De una emoción tan distinta
Para mi desconocida
La de sentirme abuela, por primera vez en mi vida
Fue algo tan hermoso,
Lo que mi corazón sentía
Que me jure en ese instante, que siempre la protegería
Lo que nunca imagine
Que un día la cuidaría
Como la cuida una madre, pero sin ser hija mía.
Toñi Delgado 3/ 4/ 2014

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